La dulce boca que a gustar convida
Un humor entre perlas distilado,
Y a no invidiar aquel licor sagrado
Que a Júpiter ministra el garzón de Ida,
Amantes, no toquéis, si queréis vida;
Porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
Cual entre flor y flor sierpe escondida.
No os engañen las rosas que a la Aurora
Diréis que, aljofaradas y olorosas
Se le cayeron del purpúreo seno;
Manzanas son de Tántalo, y no rosas,
Que pronto huyen del que incitan hora
Y sólo del Amor queda el veneno.
Un humor entre perlas distilado,
Y a no invidiar aquel licor sagrado
Que a Júpiter ministra el garzón de Ida,
Amantes, no toquéis, si queréis vida;
Porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
Cual entre flor y flor sierpe escondida.
No os engañen las rosas que a la Aurora
Diréis que, aljofaradas y olorosas
Se le cayeron del purpúreo seno;
Manzanas son de Tántalo, y no rosas,
Que pronto huyen del que incitan hora
Y sólo del Amor queda el veneno.
el soneto habla por sí solo.. ¡Tanta razón tenía Góngora al escribirlo!
El presente poema consta de catorce versos endecasílabos organizados en dos cuartetos y dos tercetos. Su rima es consonante en ABBA ABBA CDE CDE. El género al que pertenece es la poesía lírica barroca y el tema central en que se centró Luís de Góngora al escribirlo es el amor. Luís de Góngora fue un gran poeta en época barroca. Es el máximo representante del culteranismo.
El primer cuarteto empieza con una impresión sensual que apela a la vista, al tacto y al sabor. Se define el encanto y la capacidad de seducir que tiene la boca de la mujer.
En el segundo verso, “un humor entre perlas destilado”, tenemos una perífrasi que se refiere a un estado de anímico de alegría, es decir, al buen humor, a la sonrisa que se dibuja junto a las perlas, que se compara con el licor sagrado que ministra el Garzón de Ida a Júpiter. Esta es la primera referencia mitológica. Al asociar los dientes con las perlas, encontramos una metáfora pura, propias del estilo de Góngora.
Inmediatamente encontramos una apelación directa al lector, en este caso a todos los amantes. Es un vocativo de alerta. Por medio de un hipérbaton que empieza en el primer cuarteto, Luis de Góngora les advierte que no se dejen llevar por la pasión, que normalmente el amor esconde un lado amargo y venenoso después del regocijo y de la seducción. Nos transmite este mensaje mediante la relación de la sierpe escondida entre las flores con el lado oscuro del amor. Es decir, asocia las flores con algo bonito tierno e inocente, como en este caso seria la dulce boca, o una visión metafórica del amor, a la misma vez que asocia la sierpe con la traición, la tentación y lo maligno que esconde dicho sentimiento.
En este soneto encontramos una visión opuesta al Carpe diem, ya que nos expresa todo lo contrario al gozo del amor y del presente, más bien nos hace pensar en las consecuencias que habrá después en un futuro, ya que la carne bella mortal esta sometida a podredumbre.
En el primer terceto aparece la personificación de la Aurora, es decir, de la mañana, de lo jovial de la vida. Puede ser que se trate del amanecer o simplemente de la diosa romana Aurora. Tiene sentido creer que se trata de la diosa en lugar del amanecer puesto que en el 11 verso aparece la palabra “alifojaradas”, es decir, relacionado con las perlas, que en este caso pueden ser las lágrimas que lloró Aurora por su hijo muerto.
La cuestión es que los amantes no tienen que caer en la tentación, ya que las rosas, como se compara en el último terceto, son manzanas del Tántalo, y no rosas como aparentan. Para entender esta metáfora hay que tener un mínimo conocimiento del mito. Se ve que Tántalo fue castigado sin beber ni comer. Cada vez que él se intentaba acercar al agua o a la fruta, (de ahí nombra a las manzanas) desaparecían haciéndolo desesperar. Es más o menos lo que pasa con el amor: una vez la mujer te seduce con su dulce boca y sus purpúreos senos, huye de sus amantes, quienes se quedan enamorados, sufriendo el veneno del amor.
Concluyendo, en esta obra vemos reflejadas claramente las características de la poesía lírica gongorina: se hace un magistral tratamiento de la metáfora aunque a veces se abusa de ella, aparece una complicación sintáctica mediante el hipérbaton, y se potencian los temas mitológicos, en este caso 3: el del garzón de Ida, la diosa romana Aurora y las manzanas de Tántalo.
Marta.
Decidme que no quedan mucho más bonitos estos labios... ¡Por el amor de Dios!
ResponderEliminarAtt., el administrador
Misael
avera misael de que vas burran la meva foto? si es la meva entrada! tu amb les teves haz lo que quieras, pero lo de los demás... no lo toques que la página es de todos!
ResponderEliminary la foto.. ni la tuya ni la mia, una que ha escogido natalie.. una pintura que se llama: EL BESO! natalie tequierooooooooooooooo!
love marta :)
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